Cuando salí del baño, Daniel estaba tumbado en la cama y reía tontamente.
-Tengo una nueva dieta para ti -me dijo.
-Así que te parece que sí estoy gorda.
-Mira. Es muy simple. Consiste sólo en no comer ningún alimento que tengas que pagar tú. Así que al principio de la dieta estás un poco gorda y nadie te invita a salir a cenar. Entonces pierdes peso y se te ponen unas piernas preciosas y un cuerpo fenómeno que dice follame, y la gente empieza a invitarte. Ganas algunos kilos, las invitaciones cesan y vuelves a empezar.
-¡Daniel! -exploté-. Es la cosa más terriblemente sexista, antigordo y cínico que he oído.

Helen Fielding - El diario de Bridget Jones